Ya no obligo a nadie a nada. Pero quizá son (fueron) los ochenta, y la gente no acepta comúnmente a los que aspiran a más, y no en un el la acepción meritocrática de la palabra, sino en esas ganas de querer saber más y porque sí, porque es rico, porque se camina más liviano. Pero no, que te las dai de intelectual, qué hacís leyendo, vamos a un completo. Negar con la cabeza, negar con la cabeza. Uno no elige nada nunca en ninguna parte, todo es impuesto y hay algunos que tienen la cuea y se besan con niños(as) que se visten bien y que comen sano. Pero yo no, y cuando rocé la cuea, después de meses de preproducción relacional, fuerzas vialactinas abortaron la misión, se fue todo a la mierda y dale del principio.
Y el hecho de ser solo, de ir al cine solo y de enfrentar las caras y los días y las páginas solo es quizá más una opción y no tanto una mala cuea. Hay de pronto una decisión instintiva, asegurada y muy vanidosa de evitar a los que sé que son capaces de contrapesar mis voluntades conversacionales, a esos que estoy seguro que si les meto cháchara va a nacer un diálogo decente y propio, descontaminado de las risas viscerales o de las diplomáticas (ambas igual de vomitables), y lleno en cambio de direcciones, aunque también de miedos de perder, de quedar como un tontito, como uno de esos que se visten mal, que sólo tienen pelota y películas de james cameron en su céfalo, y ser uno de los cuales me burlo. En una de esas por eso me relaciono con un gran racimo de conformistas, mediocres, flojos, hedonistas, sedentarios, inconcientes (entendiéndolo como incapaces de captar que su realidad no es la única y que no todos tienen la suerte de ver tele y comer y andar en auto y viajar a mendoza los findes largos), prejuiciosos, desletrados, hipócritas, pajeros, secaturos, retardados, machistas, racistas, homofóbicos y alaracos. Porque así me puedo sentir
el tipo más inteligente que conozco
el tipo más prometedor que conozco
el tipo más caminador que conozco
el tipo más sediento-de-teoría que conozco
el tipo más no-igual que conozoco (pero también)
el tipo más fome que conozco
el tipo más pasivo que conozco
el tipo más cura-gatica que conozco
el tipo más indeciso que conozco
el tipo más idiota que conozco
por lo que no soy nada, voy así como tratando de variar intrascendente y pianamente los pequeños órdenes de pequeñas personas, cosa que se acuerden de mí cuando menos lo quieran, y yo no me acuerde de ellos nunca, y así logre la ubicuidad y la perpetuidad in the minds of the others.
maggio 11, 2007
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